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En el TH NL (Texas Hold'em No Limit) las apuestas son tan importantes o más que las cartas, y quizás sean el aspecto más difícil de controlar cuando somos principiantes.
Si somos recién llegados al mundo del poker, es probable que una de nuestras mayores frustraciones sea que perdemos con manos con las que nos sentíamos muy seguros de ganar, o que seguimos apostando a pesar de que sabemos que estamos en muy mala posición y que probablemente perderemos. Aunque no siempre se puedan evitar estas situaciones, una buena estrategia a la hora de planificar nuestras apuestas nos dará confianza y aumentará nuestras ganancias.
En este artículo tendremos en cuenta las características normales de juego del Hold'em No Limit y daremos consejos sobre cómo apostar en un juego de estilo agresivo
Apostar en el pre-flop
Tenemos una mano con la que queremos jugar. Ahora nos tenemos que preguntar qué queremos conseguir con nuestra apuesta:
Mejorar una mano
Si contamos con cartas que pueden llegar a convertirse en una mano fuerte (parejas bajas, cartas conectadas, posibilidad de color o escalera...), en realidad no nos interesa apostar mucho, sólo queremos el flop con una inversión mínima, para saber si nuestra mano puede mejorar o no. Lo mejor es igualar la apuesta ciega o quizás subirla un poco antes del flop.
Parejas altas y ases
Si hemos tenido la suerte de que nos hayan repartido ases o alguna pareja alta, nuestra mano debe tenerse en cuenta, así que no queremos los demás puedan mejorar la suya y superarnos. En este caso cobra especial importancia el pre-flop: subir antes del flop sirve para echar de la mano a varios jugadores, para así enfrentarnos sólo a uno o dos cuando sea el flop. De esta forma reducimos las posibilidades de toparnos con colores, escaleras, dobles parejas imprevistas y este tipo de manos inesperadas.
El importe que subamos en el pre-flop varía según el juego y sus condiciones. Aunque queremos eliminar jugadores, no queremos asustar a todos (si todos se van, sólo ganaremos las ciegas, porque no habrá más apuestas en el bote). Una estrategia puede ser calcular un múltiplo de la ciega grande para decidir una subida en el pre-flop. Se trata de multiplicar la ciega grande por un número entre 2 y 4: por ejemplo, en una partida donde la ciega grande sea de 30, la subida sería entre 60 y 120. Como en todo, no es bueno apostar siempre por un múltiplo, porque esto haría que se pudieran predecir fácilmente nuestros movimientos.
Retardar el juego
Se trata de algo así como una "anti apuesta". Se utiliza para engañar a nuestros adversarios y hacerles pensar que somos débiles: pasamos o apostamos menos a pesar de tener una mano fuerte. Así provocaríamos apuestas bien con faroles o con manos más débiles y luego nos llevaríamos el bote tras sorprenderles con una apuesta alta. La estrategia es complicada, porque aunque podemos arrastrar a un jugador con un par alto a igualar nuestra apuesta, nos hacemos vulnerables a manos como tríos, dobles parejas, color... y eso nos haría perder con una pareja de ases, por ejemplo.
Este tipo de juego puede ser eficaz sobre todo contra los jugadores más agresivos: apostarán, nos harán faroles... pensando que somos débiles. También los jugadores algo más pasivos son un buen objetivo, puesto que no hablarán hasta tener una mano. El quid de la cuestión es no olvidar que este tipo de juego es tan peligroso como apostar de manera excesiva. Tenemos que ser astutos y conocer bien las probabilidades de que aparezca una carta gracias a la cual sea posible formarse una mejor mano que la nuestra.
Resubir
Resubir una apuesta es un indicio de que se está iniciando una lucha entre dos buenas manos. ¿Cuándo es el mejor momento para subir de nuevo la apuesta de nuestro contrincante? Supongamos que somos el dealer o repartidor (por lo tanto tienes una ventajosa última posición para hablar) y que ningún otro jugador ha subido antes del flop. Vemos que todos pasan a nuestro alrededor, tenemos una pareja alta, y en el flop hay un 6 diamantes, 10 tréboles y 2 corazones. Entonces hacemos una apuesta fuerte, pensando que el resto se retirará ante nuestra fuerza, pero de repente la ciega grande dobla nuestra apuesta. ¿Qué quiere decir esto? Esta resubida puede tener muchos significados, lo que tenemos que hacer es valorar todas las posibilidades.
¿Es un farol?
Si creemos que es un farol lo mejor que podemos hacer es igualar su apuesta (siempre que tengamos una buena mano). Si en la ronda siguiente pasa, quiere decir que una apuesta parecida o algo más alta hará que nuestro contrincante se retire. Si no pasa, tenemos que permanecer en alerta.
¿Nos intenta atrapar?
Un buen jugador sabe que una subida aviva los nervios de los demás, y provoca quizás una apuesta excesivamente alta del resto. En el ejemplo que estamos viendo, con una pareja alta, tendríamos que evitar la tentación de resubir o igualar una apuesta muy grande, puesto que es posible sea eso precisamente lo que está esperando para “cazarnos”. En este momento es muy importante nuestra percepción del jugador: si es patoso, lo mejor es continuar, precavidamente (igualar la subida y apostar de nuevo si vemos que en su turno pasa). Si en vez de eso, apuesta fuerte, debemos andar con mucho ojo.
¿Cree que tenemos una mano no del todo completa?
Cuando hay una posible mano que se puede completar sobre la mesa, tenemos que tener en cuenta esta circunstancia. El consejo es igualar la subida y repensar la situación una vez haya salido el flop.
¿Nos considera débiles?
Si nos hemos tirado muchas veces cuando hay apuestas muy altas, quizás nuestro adversario quiere ahora explotar esta debilidad. Igualaremos la subida y apostaremos tras el flop lo mismo que en nuestra apuesta primera o lo mismo que la subida (consejo: apuestas demasiado altas también son un indicador de debilidad).
Apuestas cortas y apuestas demasiado grandes
Apuestas cortas o que no son suficientes: apostar muy poco es tan malo como apostar demasiado. Si hacemos apuestas insuficientes, nos volveremos vulnerables a las manos potencialmente buenas y a los jugadores de tipo agresivo, que nos “calarán” de lejos. La mejor manera de no quedarnos cortos apostando es conociendo las probabilidades de las manos y del bote.
Apuestas demasiado altas: las apuestas demasiado grandes son habituales en los jugadores poco experimentados, y por lo tanto más débiles.
Pongamos un caso práctico:
Somos un jugador con poca experiencia que ha conseguido en el flop un color, un trío u otra mano importante. Los demás jugadores nos han estado mareando antes, y ahora queremos ser nosotros los triunfadores: apostamos de golpe todas nuestras fichas, para dejar claro lo fuerte que es nuestra mano. Nos puede pasar entonces una de estas tres situaciones:
- Los demás abandonan y nos llevamos un bote que podría haber sido mucho más grande, ya que hemos hecho que nadie más siga apostando e incrementándolo.
- Igualan nuestra apuesta con una mano mucho mejor, y salimos trasquilados.
- Un inconsciente que lleva una mano mala iguala nuestra apuesta y nos llevamos todas sus fichas.
Pensar que los demás en la mesa no saben lo que hacen y son unos inconscientes es poco realista. Por este motivo los jugadores buenos no apuestan todo (all in) nunca: tienen presente los montones de fichas alrededor suyo, cuánto lleva el bote... y calculan muy bien sus apuestas para hacer presión pero sin asustar a los competidores. Si somos novatos, haremos una cuenta muy simple: apostar más de la mitad del bote es una fuerte apuesta, y apostar igualando el bote es una apuesta muy fuerte.
¿Qué sabemos de nuestros rivales?
Un error muy común es hacer más caso a las cartas que a las personas que compiten con nosotros. En el póker una parte muy importante del juego es observar cómo se comportan los jugadores que nos rodean. Dependiendo de su actitud, emplearemos una apuesta, estilo o estrategia distinta. En mesas descontroladas, las apuestas fuertes tratan de evitar que buenas manos en potencia vean el flop; en las controlodadas, el juego se practica más retardado, para provocar acciones. Cuanto más juguemos y más observemos cómo se comportan el resto de jugadores, más sabremos.